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La movilidad urbana

Gran parte de los desplazamientos de las personas se hacen en las ciudades, o tienen origen o final en las ciudades. Nos desplazamos para ir a trabajar, a estudiar, por razones de ocio... Los planes de movilidad urbana preparan las ciudades y su radio de influencia para facilitar estos desplazamientos y racionalizarlos, velando también para la calidad del aire que respiramos en las ciudades.

Debido al espectacular incremento de la movilidad de personas y mercancías los últimos años, el sector transporte es el consumidor final de energía más importante en Cataluña desde 1996. También es la principal fuente emisora de gases contaminantes a la atmósfera. Por lo tanto, es prioritario mirar de reducir este consumo.

Por eso, el Plan de la Energía y Cambio Climático de Cataluña 2012-2020 prevé la planificación de la movilidad de las personas y de las mercancías como uno de los ejes básicos de su política energética y propone una serie de actuaciones que se pueden dividir en tres grandes grupos:

  • Planes de movilidad urbana energéticamente eficientes.
  • Experiencias piloto en planes de movilidad del vehículo eléctrico.
  • Planes de desplazamiento de empresa.

Hay que mencionar que la Ley de la movilidad de Cataluña (Ley 9/2003 del Parlament de Catalunya, de 13 de junio) ya estable la obligatoriedad de planificar la movilidad dando prioridad a los sistemas de transporte público y colectivo y a otros sistemas de transporte de bajo impacto, como los desplazamientos a pie, en bicicleta o con otros medios que no consuman combustibles fósiles.

Un plan de movilidad urbana energéticamente eficiente es un conjunto de actuaciones dirigidas a implantar formas de desplazamiento más sostenibles (ir a pie, en bicicleta o en transporte público) dentro de una ciudad. Por eso, a menudo se habla de un PMUS (plan de movilidad urbana sostenible), dado que considera métodos de transporte de bajo impacto ambiental, que favorezcan el crecimiento económico y la cohesión social, y que permitan mantener o mejorar la calidad de vida de la ciudad.

La elaboración de un PMUS exige la participación ciudadana, hace imprescindible un esfuerzo informativo de las autoridades locales, la formación de los participantes, un análisis detallado de la situación actual y de las propuestas planteadas, la implantación progresiva de las medidas aprobadas, con una evaluación objetiva de sus resultados, y la realización de actuaciones piloto, educativas y promocionales.

¿Cómo beneficia un PMUS la ciudad donde se implanta?

  • Disminuye las retenciones de tráfico, y ayuda a apaciguar los efectos nocivos de estas retenciones: ruido, contaminación atmosférica, contribución a efectos de invernadero, accidentes y un tiempo de viaje excesivo.
  • Se reduce el consumo de combustibles fósiles y se promueve el uso de energías renovables, como los biocarburantes.
  • Mejora el servicio de transporte público y se recupera parte del espacio público disponible, dado que se destina menos espacio al tráfico y a las infraestructuras viales.
  • Mejora las condiciones de accesibilidad de las personas, incluidas las que sufren una movilidad reducida.
  • Mejora la salud de los habitantes al reducir la contaminación y el ruido, y al promocionar el uso de la bicicleta o del ir a pie, y delimita áreas de la ciudad de baja contaminación.
  • Mejora la calidad del medio ambiente urbano y la calidad de vida de las personas.

La movilidad obligada por trabajo implica bastante a menudo el uso del vehículo privado, a veces, innecesariamente. Sería preferible utilizar el transporte público, o estudiar la manera de compartir vehículos privados o de la empresa, y planificar los desplazamientos.

Un plan de desplazamiento de empresa (PDE) es un conjunto de medidas de transporte que buscan racionalizar los desplazamientos hacia el centro de trabajo y desde el centro de trabajo. El objetivo es reducir el uso ineficiente del vehículo privado tanto de los trabajadores como de los proveedores, visitantes o clientes, y planificar lo mejor posible los desplazamientos obligados relacionados con la actividad de la empresa.

Los beneficios son notables: un ahorro económico de la empresa y de los trabajadores, una reducción de los tiempos de desplazamientos, una mejor calidad de vida, etc. La sociedad en su conjunto también sale beneficiada, con una reducción del impacto ambiental y un uso más eficiente de las infraestructuras de transporte.

Existe la posibilidad de utilizar un vehículo cuando se necesita, sin tener que ser el propietario. Una flota de vehículos compartida permite al usuario reservar el vehículo el día y las horas que lo necesita, dado que un gestor profesional administra estas reservas y cuida de los vehículos, manteniéndolos en perfecto estado de funcionamiento.
 
Si el uso del vehículo es ocasional, el usuario puede disfrutar de los servicios de un vehículo de propiedad a un coste notablemente más bajo. En pocas palabras, compartir automóvil con este sistema le sale mucho más a cuenta que tener que comprar y mantener a uno.
 
El vehículo compartido es un sistema que nació en Suiza en 1948, y que se extendió para Europa y para los Estados Unidos. Actualmente en Cataluña existe en forma de carsharing para turismos y motosharing para motocicletas.
 
Estas son las principales empresas que ofrecen servicios de vehículo compartido en Cataluña: